Desde que te ví te amé,desde que te amé me muero,
y si eso me resultare,
por ti dichoso me considero.
Yo aprendí que los hombres temen a las mujeres que piensan y han descubierto el poder de su entrepierna.
Entonces no perdamos tiempo. (Grita a la sirvienta) Tráenos chocolate, Protasia.
En el trigal de mi sexo

llave de la vida, vibra
el placer, sí, pero mi pecho
por el espíritu suspira,
Y no por las caricias
hijas de la prisa.
Cuando dos se quieren bien
y no se pueden amar
se consuelan con decir
que el tiempo dará lugar.
Nadie vivirá para siempre, aún los príncipes a morir vinieron. Así lo dijo Techihuitzin, así lo dejo dicho Coyolchauhqui, no es cierto, no es cierto que vinimos a vivir sobre la tierra. Solo vinimos a soñar.
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