La autoridad reposa, en primer término, sobre la razón. Si ordenas a tu pueblo que vaya a arrojarse al mar, hará una revolución. Tengo derecho de exigir obediencia porque mis órdenes son razonables.
Te juzgarás a ti mismo –le respondió el rey-. Es lo más difícil. Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que juzgar a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo eres un verdadero sabio.
Si alguien ama a una flor de la que no existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es bastante para que sea feliz cuando mira a las estrellas.
De éste modo, el principito, a pesar de la buena voluntad de su amor, pronto dudó de ella. Había tomado en serio palabras sin importancia y se sentía muy desgraciado. No debí haberla escuchado; nunca hay que escuchar a las flores. Hay que mirarlas y aspirar su aroma. La mía perfumaba mi planeta, pero yo no podría gozar con ello.
Las flores son tan contradictorias! Pero yo era demasiado joven para saber amarla.
He sido tonta –le dijo por fin-. Te pido perdón. Procura ser feliz.
¿Qué significa «domesticar»?
-Es una cosa demasiado olvidada-dijo el zorro-. Significa «crear lazos».
Empiezo a comprender-dijo el principito-. Hay una flor… Creo que me ha domesticado.
Ve y mira nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo.
El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante. Los hombres han olvidado esta verdad. Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado Eres responsable de tu rosa…
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada