jueves 8 de septiembre de 2011

La Casa de Bernarda Alba - Federico García Lorca

Las mujeres en la iglesia no deben de mirar más hombre que al oficiante y ése porque tiene faldas. Volver la cabeza es buscar el calor de la pana.

¡Tanto te gusta ese hombre!

¡Tanto! Mirando sus ojos me parece que bebo su sangre lentamente.

Si le pregunto qué le pasa, me contesta: “Los hombres tenemos nuestras preocupaciones”

No le debes preguntar. Y cuando te cases, menos. Habla si él habla y míralo cuando te mire. Así no tendrás disgustos.

Cuando una no puede con el mar lo más fácil es volver las espaldas para no verlo.